Ese era el comentario de la mañana. Jim está aquí y tenemos reunión a las 15:00h. No era la primera vez que venía por sorpresa, así que no sospeché que nada extraordinario fuese a pasar. De hecho, nadie lo sospechó. Pensamos lo típico, “…nos viene a presentar los resultados del trimestre…”, “… vendrá a decirnos que hemos comprado otra empresa…”, “…se ha cansado de la lluvia británica y querrá un poquito de sol español…”. Nada que tuviese que distraernos de nuestro trabajo más de lo necesario. Sobre todo a mí. Mi superior había anunciado tres semanas antes que se iba de la empresa y hacía 3 días que se fue. Mi contrato se acababa al día siguiente y no tenía muy claro que me fuesen a renovar (temas de multinacionales, no es porque yo no lo valiese :D). Así que por qué iba yo a “preocuparme” de que Jim estuviese aquí sin avisar. ¿Qué podría pasar? ¿Qué no me renovasen?
Pero me equivoqué. Sí podía pasar algo que me preocuparía por algún tiempo. Y no sólo me preocupó, también cambio mi vida y con el paso de los meses también me ha cambiado incluso a mí.
Eran las tres y algo de la tarde. Estábamos en la sala de reuniones. Jim pronunciaba las siguientes palabras: “…we are moving your department to Switzerland…”. Esto nos cogió a todos (afectados y no afectados) por sorpresa, nadie había imaginado ni por un momento que quisiesen abrir una oficina en Suiza. Después de unos momentos de revuelo volví a mi estado pre-anuncio, Your department no era el mío.
Sin embargo, unos minutos después pronunció estas otras palabras: “…and we are moving your department to USA…”. Y éste sí era mi departamento.
“¿Cómo?… Au revoir empresa, bonjour infojobs” – Pensé yo.
Pero la vida tiene sus propias ideas (que nunca coinciden con las tuyas) y éstas suelen ser enormemente creativas. No habían pasado 30 minutos desde la finalización de la reunión cuando me llamarón para tener una conversación en privado.
“Llegó el momento, ya es la hora del adiós después de casi 2 años y 2 contratos temporales, 1 contrato de prácticas en empresa por convenio universitario y 1 proyecto de investigación asociado.” – Pensé mientras llegaba al despacho.
Así que ahí estaba, sentado delante del gerente. Y dijo, “Bueno, dada la situación actual no va a ser posible que te renueven en tu departamento.” ¡Vaya!, lo que esperaba… pero continuó, “Sin embargo te quieren en el departamento que va a Suiza.”
En este momento tuve que hacer un gran esfuerzo para que mis labios se mantuviesen en su posición y no revelasen la gran sonrisa que deseaba salir de mi interior mientras pensaba “Sigo teniendo trabajo…. ¡en Suiza!”
Este fue el comienzo de la aventura. Un tiempo después llegaron las ofertas y el momento de la negociación. Perfecto hasta ese punto, pero… yo sólo sé que en Suiza hay buen chocolate, vacas, nieve y Heidi con el abuelo. ¿Qué tengo que negociar? ¿Me compensa irme? ¿Voy a estar mejor que ahora? ¿Llegaré a fin de mes?
Es un gran cambio en la vida de alguien. Te surgen cientos de preguntas y dudas y tienes que tomar una gran cantidad de decisiones.
Por eso quiero compartir mi experiencia y dar información sobre las primeras semanas de vida en Suiza para un extranjero (al menos para un español). Así, si alguien tiene que pasar por lo mismo, al menos tendrá una pequeña referencia.
Pero esto ya lo dejo para otra entrada…



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