Ayer estuve hablando con mi compañero de fatigas Hiro Nakamura y me ha pasado una imagen con todos sus contactos para que veais que hasta los heroes tienen msn messenger.
Fuente: Series Blog
Blog de Peter Petrelli, Clark Kent y jatoru. Desde Suiza y España para compartir historias.
Ayer estuve hablando con mi compañero de fatigas Hiro Nakamura y me ha pasado una imagen con todos sus contactos para que veais que hasta los heroes tienen msn messenger.
Fuente: Series Blog
Dentro de poco se cumplen 9 meses del día que aterrice gracias a la compañia EasyJet en tierras helvéticas. Muchos han sido los lugares que he podido visitar e incontable el número de experiencias que he podido vivir. Residiendo en tierra ajena estoy aprendiendo un montón de estos “suizos”, de sus costumbres y de su forma de ver la vida.
En estos meses a parte de los cambios laborales y personales, hemos podido realizar periplos a lo largo y ancho de Suiza partiendo desde nuestro centro de operaciones situado en Fribourg: Los osos de Berna, el chorrazo artificial (Jet d’eau) en Ginebra, las calles comerciales de Zurich, el museo olímpico de Lausanne, la catedral de Basel, el puente de madera de Lucerna, el lago de Murten, el castillo de Gruyeres, etc… Un montón de sitios a visitar.
A todos nos gustaría ser jefes; porque todos sabemos que los jefes no hacen nada, cobran más que tú y lo único que tienen que hacer es mandar.
Esa es la imagen predefinida que todos tenemos en mente. Sin embargo, me gustaría profundizar en las funciones que debe desempeñar un jefe, un buen jefe.
Está claro que el objetivo de cualquier jefe es que sus empleados produzcan lo máximo posible dentro de las capacidades de estos. Ahora bien, hay jefes que piensan que esto se consigue mandando, como si los empleados fuesen los protagonistas de cualquier juego de estrategia de ordenador y el jefe el jugador que decide qué muñequito va a por oro a la mina y cuál otro va a por madera al bosque. Y cuando nos ataca el enemigo, si no estamos preparados, cogemos muñequitos pinchando y arrastrando y los mandamos a piñón a por oro, a por madera, a luchar o a reparar el edificio central, sin ningún orden y casi en plan desesperado, mientras medio gritamos (a veces para nuestros adentros y otras con viva voz) “¡jo***!, ¡pero de dónde salen tantos!… ¡tú!, ¡venga rápido!… ¡NO! ¡la fábrica no!… ¡Pero no vayas por ahí! ¡Ve por el otro lado!…”.
Pues algunos jefes se comportan así con sus empleados, cambiando los enemigos por fechas de entrega o por otros superiores, pero, por lo demás, igual.
Es curioso. Durante estos dias, estoy sintiendo una sensación desconocida hasta el momento por mi, y quiero hablar de ella. Esta sensación me produce desazón, y creo ahora comprender a amigos mios que, de una u otra manera se han sentido igual.
El problema viene por algo tan sencillo o tan complejo de entender como el hecho de tomar la iniciativa del cambio.
Quisiera poner un ejemplo personal que creo que ilustra este sentimiento. Durante todo el tiempo que llevo trabajando desde antes de terminar la carrera, siempre he llevado la iniciativa de todo lo que, laboralmente me ha ocurrido. Siempre, por circunstancias, he tomado yo la decisión de acudir a un sitio u a otro. Claro está que en cada sitio, cumpliendo con las obligaciones que dicho sitio dispone, que es algo, que no voy a entrar a valorar.
Hace un año y pico, me marché de la anterior empresa donde estuve trabajando porque decidí que era la hora de dar un salto cuantitativo y esperaba por aquel entonces, que cualitativo a mi carrera profesional. El mercado laboral en Alicante, provincia donde resido, siempre ha estado muy jodido y quien viva en esta provincia y trabaje aquí como “informático” creo que no me podrá contradecir.

“go to work, send your kids to school
follow fashion, act normal
walk on the pavements, watch T.V.
save for your old age, obey the law
Repeat after me: I am free”
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