Mayo
7

El trabajo de jefe

A todos nos gustaría ser jefes; porque todos sabemos que los jefes no hacen nada, cobran más que tú y lo único que tienen que hacer es mandar.

Esa es la imagen predefinida que todos tenemos en mente. Sin embargo, me gustaría profundizar en las funciones que debe desempeñar un jefe, un buen jefe.

Está claro que el objetivo de cualquier jefe es que sus empleados produzcan lo máximo posible dentro de las capacidades de estos. Ahora bien, hay jefes que piensan que esto se consigue mandando, como si los empleados fuesen los protagonistas de cualquier juego de estrategia de ordenador y el jefe el jugador que decide qué muñequito va a por oro a la mina y cuál otro va a por madera al bosque. Y cuando nos ataca el enemigo, si no estamos preparados, cogemos muñequitos pinchando y arrastrando y los mandamos a piñón a por oro, a por madera, a luchar o a reparar el edificio central, sin ningún orden y casi en plan desesperado, mientras medio gritamos (a veces para nuestros adentros y otras con viva voz) “¡jo***!, ¡pero de dónde salen tantos!… ¡tú!, ¡venga rápido!… ¡NO! ¡la fábrica no!… ¡Pero no vayas por ahí! ¡Ve por el otro lado!…”.

Pues algunos jefes se comportan así con sus empleados, cambiando los enemigos por fechas de entrega o por otros superiores, pero, por lo demás, igual.

Por suerte, la experiencia me ha hecho conocer otros tipos de jefes y saber valorar lo que es un jefe, el trabajo que desempeña, la preparación que tiene que tener (y con ello que no cualquiera sirve para jefe).

Estos otros jefes, por ejemplo, no echan broncas. Y eso no quiere decir que pasen de lo que haces, no; te corrigen igual cuando haces algo mal, pero está claro que una bronca no va a solucionar el problema y encima de deja en un estado anímico no muy propenso para que lo arregles de forma óptima.

Estos otros jefes, por ejemplo, saben comprenderte casi como si fueran parte de tu familia, ven tus reacciones, tu estado de ánimo. Al momento saben si te pasa algo, si te encuentras mal, si tienes algún problema. Y, aunque no te lo digan, hacen lo posible para que ester mejor (obviamente porque si tienes preocupaciones trabajas menos; pero tú también ganas algo, ¿no?).

Son excesivamente positivos. Cuando hay un problema para ellos no pasa nada; nada de nada. No les afecta en absoluto, o aparentan que no les afecta, porque saben comerse los problemas ellos solos muy bien. Nunca dejan que los problemas externos lleguen a los empleados, así evitan que te preocupes, y por ende, que trabajes menos (como comentaba Clark en su última entrada; la información te da poder, pero también preocupaciones).

En resumen, saben que te tienen que cuidar para que trabajes mejor. Y eso, además, genera un entorno de trabajo único en el que no hay “historias” entre unos y otros. Parece un poco utópico pero os aseguro que existen jefes así.

Y como decía al principio, a todos nos gustaría ser jefes, pero la verdad es que requiere unas aptitudes y una preparación muy profunda. No es tan sencillo saber mandar bien.

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1 Respuesta a “El trabajo de jefe”


  1. Icono Gravatar 1 antonioor

    Te “debía” el comentario desde hace días.
    Siempre me ha gustado el tema de la dirección de personal. Durante una buena parte de mi vida laboral - en los últimos siete años – he dirigido un grupo humano de unas ochenta personas. Anteriormente grupos más reducidos, durante otros tantos…
    A lo largo de estos años he procurado leer cuanto caía en mis manos sobre dirección de personal. Y solamente hace años encontré un libro – entre todo lo leído – que cuadraba “con la teoría mental que yo había mantenido” al respecto… sobre la dirección de personas.
    No es lugar para marcar un rollazo pero ahí va el mínimo resumen:
    1º No hay autoridad sin respeto (Autoridad es distinto de poder, Respeto es distinto de miedo. Cuando te nombran, no “te la dan”. Debes currártelo: Saber de todas las áreas que tengas a tu mando, mucha psicología, mucho trabajo…)
    2ºEl respeto no se funda en una imposición o en el miedo, sino en la integridad, la sinceridad y la empatía con el prójimo.
    3º No podemos cambiar a nadie, solo podemos cambiar a nosotros mismos.
    4º El trabajo lo hacen las personas y no puede hacerse un buen trabajo sin cuidar las relaciones humanas.
    Dirigir, consiste – paradójicamente, de ahí el título del libro (“La Paradoja” de James C. Hunter) - en servir a los demás : porque un buen líder deberá estar pendiente de sus subordinados para atender sus legítimas necesidades, ayudarles a cumplir sus aspiraciones y aprovechar sus capacidades al máximo (gana el empleado/persona y gana la empresa, como bien dices, Jatoru).
    Saludos.

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